Introducción

Los ríos amazónicos son cursos de agua químicamente muy heterogéneos, sus diferencias pueden observarse incluso dentro de una misma cuenca, a lo largo de un mismo río, entre la cabecera y la desembocadura. Las características del agua cambian con la geología, la elevación, los patrones de erosión, el tipo de suelo y la cobertura vegetal, además de por el efecto directo de actividades humanas. La mayoría de los ríos de origen andino de la cuenca Madre de Dios mantienen aguas claras en las secciones más altas y principalmente durante la época seca. Estos mismos ríos transportan en sus partes bajas mucha mayor cantidad de sedimento y por tanto presentan una mayor turbidez resultado directo de la erosión constante que ocurre en las cabeceras, la cual se intensifica para la temporada de lluvias durante los picos de inundación.

La concentración de sedimentos finos en suspensión tiende a ser más alta en los grandes ríos de la llanura amazónica, sedimentos que se originan por la remoción de suelos de fácil erosión que existen en las planicies aluviales a lo largo del piedemonte y la llanura inundable. La escasa pendiente del terreno en la llanura amazónica ocasiona la deposición de grandes volúmenes de sedimentos en las márgenes interiores, principal factor que explica el curso meándrico y serpenteante que caracteriza a los ríos de la Amazonía. Algunos ríos como el Inambari, con velocidades y composición del lecho del río muy variable, tienen un canal principalmente trenzado, con varios pequeños canales que se hacen evidentes principalmente durante la época seca.

La velocidad de la corriente de los ríos varía considerablemente tanto entre distintos ríos como en el mismo en diferentes días. La velocidad promedio de los ríos de la llanura amazónica de la cuenca del Madre de Dios es mucho mayor a la que usualmente se encuentra aguas más abajo en la Amazonía brasileña, en donde la velocidad superficial varía entre 0.5 a 1 m/s mientras que en la cuenca Madre de Dios es común registrar velocidades del río ente 3-4 m/s (10.8-14.4 km/h) principalmente durante la temporada de lluvias. Las mayores velocidades promedio se encuentran en los grandes afluentes que atraviesan la región del piedemonte andino.

El pH (potencial de hidrógeno), que mide la acidez o alcalinidad de los ríos, varía entre 5.1 a 7.9 en la selva baja, con un promedio de 6.3 durante la época de aguas altas y 7.3 durante las aguas bajas. Los valores son más altos en la época seca debido a una menor dilución de los carbonatos dado el flujo lento del agua. El pH superficial varía en estrecha relación con la conductividad debido a la capacidad tampón (capacidad de mantener estable el pH) de los carbonatos (aniones que contribuyen directamente con los valores de conductividad de las aguas). Las fluctuaciones estacionales en los niveles de pH y conductividad del río Madre de Dios son similares a las fluctuaciones encontradas en el río Amazonas, cerca de Manaos, en la Amazonía brasileña. Estas fluctuaciones temporales están relacionadas con la variación estacional de la descarga del río.

La conductividad del agua, una medida del contenido total de sales, varía entre 12 a 287 µS.cm-1 (micro siemens por centímetro). Durante la época de lluvias el promedio es 65 y para la época seca el promedio alcanza 116. Los valores mínimos y máximos registrados probablemente son anomalías causadas por diversos factores, tales como el ingreso de tributarios muy bajos/altos en sales. Las intensas precipitaciones y descarga de los ríos en la época de lluvias posiblemente ocasionan una mayor dilución de los iones liberados resultado de la erosión química de los suelos, lo cual genera valores más bajos en la conductividad.

Los niveles de oxígeno están cerca del nivel de saturación en los principales tributarios de la cuenca, con valores aproximados a 7 mg/L. Estos niveles de oxígeno son más altos a los encontrados en el río Amazonas cerca de Manaos donde alcanzan aproximadamente 3-4 mg/L. Los niveles relativamente altos de oxígeno en los ríos de selva baja de la cuenca Madre de Dios se deben en gran parte a la poca profundidad de sus canales, ya que los niveles de oxígeno por lo general tienden a variar de manera inversa con la profundidad media del canal. A lo largo del gradiente altitudinal de la cuenca, los niveles de oxígeno varían inversamente con la temperatura del agua y directamente con la presión atmosférica. Ambos factores influyen en el equilibrio (saturación) de la concentración de oxígeno y ambos también varían con la elevación, aunque el efecto de la presión atmosférica es el que predomina y explica los bajos niveles de oxígeno encontrados en los tributarios de las partes más altas.