Clima

El origen de la precipitación que domina la cuenca Inambari es orográfico, lo que quiere decir que la lluvia es generada por el efecto que producen las montañas al bloquear el avance de vientos que provienen del este cargados de vapor de agua, “forzándolos” a ascender y produciendo la condensación y generación de la lluvia. Las estaciones meteorológicas del SENAMHI ubicadas en las partes más bajas de las Yungas (2,000-500 msnm) registran valores anuales promedio de precipitación que van entre los 2,800 y 5,900 mm, con los máximos valores registrados en la estación de Quincemil (Provincia Quispicanchi) a 600 msnm. A lo largo del gradiente altitudinal existe una gran variabilidad de las condiciones climáticas, variabilidad que está asociada directamente con las características hidrológicas de los cuerpos de agua según la elevación.

Es en las zonas de neblina permanente en las laderas andinas donde ocurren los mayores valores de precipitación y donde también la respuesta hidrológica de los ríos es inmediata, existiendo una relación estrecha entre las precipitaciones locales y el inmediato aumento (y disminución) del nivel de agua y descarga de los ríos. Esta es una característica muy importante de la cuenca Inambari ya que siempre ha sido asociada a la presencia de precipitaciones estacionales y por tanto el comportamiento fluvial también ha sido sugerido de ser totalmente estacional. El régimen hidrológico natural de la cuenca Inambari está determinado por una dinámica hidro-climatológica que ocurre principalmente en las partes bajas de la región de las Yungas (debajo de 2,000 msnm). Es desde esta región que se controla el aporte hídrico del río Inambari, lo que es muy importante destacar como la más importante función del Inambari en la dinámica ecológica e hidrológica del Madre de Dios. Esta principal característica es también de interés económico y posiciona a la cuenca del Inambari con gran potencial hídrico para generar energía.

En una escala temporal, el régimen hidrológico de los ríos amazónicos del sureste peruano es estacional (una época de lluvias y una época con mínimas precipitaciones), sin embargo, en las regiones de las cabeceras andino-amazónicas, como ocurre en la cuenca Inambari, los vientos húmedos provenientes del oriente generan precipitaciones durante la mayor parte del año. Todas estas condiciones hacen que la cuenca Inambari se caracterice por la presencia frecuente de picos de descarga, los cuales determinan no solamente una conectividad longitudinal de la cuenca (entre las cabeceras y las partes bajas), sino también una intermitente, pero permanente, conexión del canal del río con el bosque lateral adyacente en las partes más bajas. Esta característica hidrológica de la cuenca Inambari también tiene un importante rol en la producción pesquera de la cuenca Madre de Dios. Las pesquerías en el sureste peruano están sostenidas por las especias migratorias que recorren el canal principal y arriban a la cuenca Madre de Dios en busca de las zonas de desove. Las características hidrológicas temporales del río Inambari son  determinantes para “señalar” los momentos y las rutas de migración hacia  zonas ecológicamente importantes como las áreas de desove de los grandes bagres.

A partir de los datos disponibles sobre las precipitaciones en la cuenca Inambari se ha logrado diferenciar que en la región de las cordilleras glaciares predominan las condiciones áridas. Los vientos cargados de humedad no alcanzan a llegar a estas elevaciones, no obstante la elevada insolación en esta región permite la generación de pequeños eventos de precipitación como producto de corrientes de convección. La escasa precipitación en las partes altas de la cuenca condiciona la necesidad de implementar un uso más eficiente del agua, ya sea proveniente de las lluvias o de los deshielos. Debajo de los 3,500 msnm la disponibilidad de agua procedente de la atmósfera se incrementa, beneficiando directamente a la vegetación circundante en los bosques de neblina. Debajo de los 2,000 msnm la zona recibe una precipitacioin promedio anual que va entre 2,800 y 5,900 mm de precipitación, caracterizada por una amplia variabilidad anual. Los datos históricos de precipitación disponibles para la cuenca Inambari sugieren que los valores máximos de precipitación ocurren en la zona de Quincemil (600 msnm) en donde la precipitación media anual es de 7,500 mm, con valores extremos de hasta 11,000 mm anuales. Aunque no existen estaciones meteorológicas para las partes bajas dentro de la cuenca, información disponible de estaciones relativamente cercanas y ubicadas en la llanura amazónica sugieren valores de precipitación anual promedio menores a 2,000 mm.

Considerando que el funcionamiento y conectividad hídrica de la cuenca Inambari depende directamente de la precipitación (considerada como evento atmosférico aleatorio) podemos decir que la dinámica hidrológica natural de la cuenca Inambari es también aleatoria. La biota acuática que existe dentro y fuera de la cuenca (comunidades de invertebrados, peces y la vegetación inundable) está adaptada a estas condiciones y todos sus procesos biológicos (de reproducción, de fructificación, de alimentación, de anidación) responden a esta variabilidad hidrológica natural. Si este régimen natural es drásticamente alterado consideramos que va a producirse un gran efecto en la productividad biológica y de recursos naturales en el sureste del país, más aún, si consideramos que la influencia hidrológica de Inambari es de importancia regional (conectividad) para la cuenca Madre de Dios.