Madre de Dios

Una cuenca es un territorio drenado por un único sistema hídrico que incluye un río o colector mayor y su red de tributarios, y que en conjunto fluyen a un mismo lugar, ya sea al mar o a un lago. Una cuenca no es homogénea, es un sistema de drenaje que incluye diferentes tipos de ecosistemas naturales y que se organiza en niveles jerárquicos que incluyen sub-cuencas (o niveles de cuenca). Para fines de la gestión integrada de una cuenca es fundamental conocer y entender que estos niveles están integrados e interconectados y que conforman un único paisaje hídrico. Por ejemplo, la cuenca amazónica es el mayor sistema hídrico de Sudamérica, su territorio abarca desde los Andes hasta el Océano Atlántico y tiene como principal colector al río Amazonas. A este río desembocan otros mayores tributarios como los ríos Marañón, Ucayali, Negro, Madeira, y así cada uno de estos grandes sistemas tiene también una red de ríos que los alimentan. Si consideramos que el río Amazonas representa el nivel 1 en la jerarquía de la cuenca amazónica, la cuenca del río Madre de Dios será una sub-cuenca de nivel 4:

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Niveles de Cuenca

Los principales elementos de una cuenca son:

– El relieve, representado por los cambios de elevación, teniendo a las montañas como las zonas más elevadas que retienen la humedad llevada por el viento y evitan su desplazamiento fuera de la cuenca.

– La vegetación, que ayuda en la captación de la lluvia y facilita la infiltración al subsuelo que mantiene el flujo base de los cuerpos de agua.

– El sistema de drenaje, representado por todos los cuerpos de agua, desde pequeños arroyos, ríos, lagos, caños.

– Las comunidades animales, que representa el valor de diversidad de una cuenca.

Al hablar de una cuenca es necesario considerar que hay una dinámica natural y directa entre la atmósfera y la superficie terrestre, teniendo al agua como el elemento integrador. Por tanto, hidrológicamente, una cuenca está constituida y definida de manera natural por diferentes subcuencas y no por las demás características del terreno. Sin embargo, cuando una cuenca es vista bajo la perspectiva de “unidad territorial”, otros elementos cumplen un rol importante en términos de la administración de la cuenca, tales como los pisos altitudinales (temperatura y precipitación son específicos según la elevación), formas del relieve y suelos (la zona de cabeceras, la zona de sedimentación), uso y cambio de uso del suelo, productividad biológica, potencialidad de recursos naturales, así como una organización social y política para el manejo de los recursos que alberga.

Esta continua interacción, en tiempo y espacio, de todos los elementos de una cuenca sugiere también que los impactos que se originen desde las diferentes actividades van a ser acumulativos al interior de la cuenca, y por tanto el modelo clásico de un enfoque sectorial en el manejo de los recursos naturales –ya sea por unidades políticas, por tipo de recursos naturales, por tipo de actividad– no es el más adecuado. Proponemos, por tanto, que las políticas para la gestión de la cuenca Inambari tengan como eje central una visión integrada, no solamente al momento de planificar el uso de los recursos naturales, sino también al momento de implementar los estudios de impacto ambiental. Detalles de esta propuesta los podemos encontrar aquí.