Lineamientos

El manejo integrado de cuencas hidrográficas parte del reconocimiento del rol y función esencial del agua, cuya cantidad y calidad no están igualmente distribuidas para el mantenimiento de los ecosistemas, la biodiversidad y el bienestar humano. Para impulsar y mantener el rol del agua es clave dirigir el trabajo bajo escalas apropiadas, las cuales se basan principalmente en las unidades cuencas, aunque también se deben considerar las unidades políticas. Las escalas apropiadas también deben ser consideradas cuando se quieren entender, evitar, mitigar y compensar los impactos de proyectos de infraestructura, de industrias extractivas y de energía en un paisaje con ecosistemas hídricos. Los diferentes niveles de cuenca constituyen las diferentes escalas en mención.

La Resolución VII.18 de la Convención Ramsar, hace mención a los retos de la gestión de cuencas, tanto por la complejidad misma de las cuencas, como por su carácter intersectorial y la división de responsabilidades para su gestión. Por lo tanto, Ramsar propone siete lineamientos esenciales para impulsar el manejo de cuencas hidrográficas, los cuales se presentan a continuación y se complementan con algunas especificidades sobre las cuencas Madre de Dios e Inambari.

Lineamiento A1. Determinar los principales obstáculos al manejo integrado de las cuencas hidrográficas y al fomento de la planificación/manejo del uso del suelo y el agua dentro de una cuenca hidrográfica, y procurar superarlos.

Para poder implementar el primer lineamiento de manejo integrado de cuencas WCS propone desarrollar los siguientes aspectos:

Determinar el marco geográfico de niveles de cuenca y sus jurisdicciones políticas.

Una primera tarea es la delimitación de la cuenca en la que se va a trabajar. Pero no es suficiente la delimitación aislada de su contexto, sino es necesario identificar los diferentes niveles de cuencas que existen, tanto las subcuencas al interior de la cuenca de interés, como identificar a qué cuencas mayores pertenece la cuenca de interés. En el caso de la cuenca del Inambari por ejemplo, estamos hablando tanto de la delimitación de las cuencas de manejo en su interior como de haber ubicado a Inambari como parte de la cuenca de Madre de Dios y otras mayores. Este paso es indispensable para enmarcar los trabajos orientados a la gestión de la cuenca, pero más específicamente, es necesario para determinar la escala de los impactos y de los diferentes procesos que se dan en el área. WCS propone, por ejemplo, que este enfoque se utilice para la determinación del área de influencia de impactos directos e indirectos que puedan ser ocasionados por grandes proyectos de desarrollo. Haciéndose de esta manera, el tamaño del área de influencia del proyecto, para la cual se deben hacer los Estudios de Impacto Ambiental, estará en una escala espacial apropiada, y en un contexto adecuado.

Desarrollar una línea base.

Para poder determinar los obstáculos al manejo de una cuenca, es necesario conocerla, entender su dinámica, y poder caracterizarla en aspectos ambientales, sociales y económicos. La caracterización de la cuenca idealmente debe contar con trabajo de campo e información secundaria considerando todos los pisos altitudinales. Es importante poder desarrollar un marco de análisis que permita analizar los diferentes elementos de la cuenca de manera integrada y no aisladamente como actualmente se viene haciendo.  Para la cuenca del Inambari y Madre de Dios se ha desarrollado el marco de análisis espacial que permite analizar de manera conjunta, diferentes aspectos ambientales, de ordenamiento, actividades humanas y los impactos que estas generan.

La información organizada de esta manera, también contribuye con procesos de compensación ambiental (offsets), en la medida que este marco de análisis permite la identificación de posibles lugares de compensación dentro de las diferentes escalas de cuencas en conjunto con unidades políticas de varios niveles.

Análisis de los impactos mediante escenarios de impactos acumulativos.

Como ya se ha mencionado, los impactos de proyectos de gran magnitud, deben ser analizados a una escala apropiada con un enfoque de cuenca, por lo que habrá que identificar el nivel de cuenca adecuado para cada uno de los impactos. Adicionalmente se propone la identificación y selección de indicadores que respondan a la escala seleccionada. Para proyectos que todavía no se han iniciado, la identificación de los impactos debe hacerse a través de la modelación de escenarios que permiten evidenciar impactos acumulativos/sinérgicos (negativos y positivos) pero también los efectos de las actividades en distintas circunstancias de desarrollo de los proyectos.

Para la cuenca del Inambari, se han desarrollado algunos escenarios que dan cuenta de los impactos acumulativos que se generarían producto de la combinación de diversas actividades humanas, enfatizando los posibles impactos que generaría el proyecto de la Central Hidroeléctrica de Inambari.

Contaminación por mercurio
Modelo de migración de peces
Modelo de sedimentación
Mercurio en el embalse
Potencial pesquero en el embalse
Diversidad de peces
Producción de gases de efecto invernadero en el embalse

Lineamiento A2. Instituir procesos consultivos que involucren, por lo menos, a los distintos sectores e instituciones encargadas del manejo del agua, la protección del medio ambiente y la  agricultura, así como un plan de conservación, utilización y manejo de los recursos hídricos de toda la cuenca.

La mayoría de los sectores que se encargan de los problemas del uso del agua operan con relativa independencia y se relacionan con diferentes actores o grupos de interés. Todos los sectores en una u otra forma dependen de los datos meteorológicos e hidrológicos básicos, sin embargo no todos participan activamente en impulsar una red de trabajo coordinada y adecuada para el monitoreo de los aspectos básicos de recurso agua. Por ejemplo, a pesar de la importancia para la protección de la biodiversidad y la investigación científica, los grandes parques nacionales en la cuenca Madre de Dios no cuentan con estaciones meteorológicas e hidrológicas.

En base al trabajo realizado para la línea base, se ha identificado, entre otras cosas, la falta de información meteorológica de la cuenca, la gran diversidad de actores que debieran estar involucrados en la gestión de la cuenca, los planes de gestión social y ambiental que existen en la cuenca y otros procesos de planificación en marcha. Todos estos actores y procesos deberán ser parte de los procesos consultivos que se deberían instituir para la gestión de la cuenca.

En el caso de la información meteorológica, se ha hecho una propuesta a las autoridades competentes indicando los lugares estratégicos de donde instalar estaciones. Este es un tema clave a ser coordinado entre el ANA y gobiernos regionales principalmente.

Lineamiento A3. Integrar la conservación de los humedales en el manejo de las cuencas hidrográficas para facilitar el logro de los objetivos del manejo, como el abastecimiento de agua, la lucha contra las inundaciones, la mitigación de la contaminación y la conservación de la diversidad biológica.

Actualmente está claramente reconocido por el Ministerio de Medio Ambiente del Perú (MINAM) que los humedales necesitan de una protección especial. Los pasos a seguir hacia el desarrollo de una clasificación de los humedales están en marcha, lo cual debe culminar con la implementación de una legislación específica para los humedales.

Para las cuencas de Inambari y Madre de Dios ya se ha avanzado con una clasificación de humedales que asume los criterios propuestos por Ramsar, además se ha hecho un mapeo de los humedales al interior de ambas cuencas.

Lineamiento A4. Promover la protección y restauración de las zonas de humedales situadas dentro de cuencas hidrográficas, y de su biodiversidad.

A pesar que los grandes parques nacionales en la cuenca Madre de Dios no fueron diseñados para proteger directa y específicamente los humedales y su biodiversidad, estas áreas protegidas también juegan un rol importante en la protección de los humedales en las tierras bajas. En cambio, los humedales del altiplano como los bofedales, lagos (lagunas altoandinas) y quebradas de niveles no cuentan con una protección adecuada; la mayoría de estos humedales altiplánicos se encuentran en la sub-cuenca Inambari, donde no existen áreas protegidas que incluyan estas partes altas de la cuenca Madre de Dios. Los mapas desarrollados muestran estos humedales desprotegidos y son un insumo para proponer la protección de los humedales en los planes que se desarrollen para la gestión de la cuenca.

Lineamiento A5. Elaborar mecanismos apropiados y socialmente aceptables de reparto de los costos para sufragar los gastos de manejo de las cuencas hidrográficas.

Es de suma importancia el diseño de estrategias de financiamiento sostenible para la gestión de la cuenca, en las que se debe incluir el pago por el uso de los recursos y la instalación de  infraestructura en torno al agua y otros bienes y servicios ambientales provistos por la cuenca. Estos sistemas institucionales y financieros, que aún requieren ser desarrollados, son necesarios para la planificación, manejo y desarrollo de la cuenca, promoviendo tecnologías limpias, aprovechamiento sostenible de productos alternativos, pagos por servicios ambientales, inversión pública y esquemas de mitigación y compensación ambiental de impactos. Otras posibles fuentes de financiamiento para repartir los costos de gestión son los cánones, regalías, tarifas de concesiones de uso de infraestructura de agua, consumo doméstico, presupuestos de gobiernos subnacionales, mancomunidades, etc.

Por ejemplo, se podría proponer que las principales fuentes de contaminación (las operaciones de extracción de oro, por ejemplo) de los humedales de Madre de Dios contribuyan con al menos una mínima parte del costo compartido para el manejo de la cuenca y/o la restauración de los hábitats. Los mecanismos para determinar los costos aceptables de participación van a requerir en primer lugar de un marco conceptual del manejo de la cuenca, el cual será utilizado como base para distribuir los costos potenciales por cuencas y unidades políticas.

Lineamiento A6. Promover el establecimiento de mecanismos apropiados para agrupar a todas las entidades importantes que participan en el manejo de las cuencas hidrográficas, como el gobierno central, las municipalidades, los organismos reguladores del recurso agua, las instituciones académicas, las industrias, los agricultores, las comunidades locales, las ONG, etc., para contribuir al manejo de la cuenca.

En el Perú existe el mandato legal de realizar una gestión integral del agua con una visión de cuenca y de forma participativa. Para ello, la ley de Recursos Hídricos (LRH) crea el Sistema Nacional de Gestión de los Recursos Hídricos (SNGRH), que tiene como objetivo articular el accionar del Estado para conducir los procesos de gestión integrada y de conservación de los recursos hídricos en los ámbitos de las cuencas, de los ecosistemas que las conforman y de los bienes asociados (Ley 29338, artículo 9). Sin embargo, aunque está en la norma, su implementación es limitada por la complejidad de estos mecanismos.

Según el marco legal nacional, el ente rector y máxima autoridad técnico-normativa de este sistema (SNGRH) es la Autoridad Nacional del Agua (ANA), quien es responsable de su funcionamiento; desarrolla, dirige, ejecuta y supervisa la Política y Estrategia Nacional de Recursos Hídricos; dicta normas y establece procedimientos para la gestión integrada y multisectorial de recursos hídricos por cuencas hidrográficas y acuíferos; y coordina acciones en materia de recursos hídricos con los múltiples y variados integrantes de dicho sistema.

Sin perjuicio de ello, la LRH es clara al señalar que la gestión administrativa del agua es responsabilidad de una autoridad única, la ANA, a través de órganos desconcentrados llamados Autoridades Administrativas de Agua (AAA). Entre las funciones más importantes de las AAA se encuentra la elaboración de los Planes de Gestión de los Recursos Hídricos de las Cuencas, en conjunto con los Consejos de Cuencas. Los Consejos de Cuenca son órganos de naturaleza permanente integrantes de la ANA, a  través de los cuales se pone en práctica el principio de la gestión integrada participativa por cuenca hidrográfica. Son creados por Decreto Supremo -norma de carácter reglamentario aprobada por el Ministerio de Agricultura- a iniciativa de los gobiernos subnacionales.

En el caso de la cuenca del Inambari, actualmente la Mancomunidad Municipal de la Cuenca del Inambari (MMCI), recientemente constituida, tiene la posibilidad e interés de impulsar la formación de un Consejo Interregional para la gestión de la cuenca del Inambari. Para esto debe convocar a todos los actores necesarios, que son quienes inciden en sus dinámicas y procesos. Los actores que deben ser convocados, deben tener la combinación necesaria de mandatos y competencias para el desarrollo de políticas y regulaciones, capacidades para intervenir en la gestión y desarrollo de actividades, y poder e influencia sobre la gestión de la cuenca.

Lineamiento A7. Promover planes apropiados de educación y conciencia pública que sirvan de instrumentos eficaces para el manejo integrado de las cuencas hidrográficas.

Estos planes serán más exitosos si son enmarcados dentro de los conceptos: agua, humedales y cuencas. Agua generalmente implica su uso y los derechos de uso, como por ejemplo para la producción hidroeléctrica, irrigación y suministro de agua para uso doméstico, incluyendo agua potable. Los humedales son la base para una división de ambientes acuáticos en unidades discretas, y por lo general están estrechamente relacionados con la biodiversidad. Las cuencas son las áreas de drenaje, y bajo esta perspectiva la educación y conciencia pública más importante es considerar que los impactos ocurren y se difunden siempre aguas abajo, aunque también ocurren impactos que se inician desde las partes bajas de la cuenca, tales como las represas en el río Madeira en Brasil que potencialmente pueden impedir que los peces migratorios alcancen los hábitats de desove ubicados en las partes altas de la cuenca.