Introducción

En los últimos años los proyectos energéticos en el Perú se han caracterizado por la falta de un acuerdo común entre la empresa privada, organizaciones ciudadanas, ONGs y el gobierno central. El conflicto y las discusiones se han agravado cuando ha existido una población afectada por el proyecto ya sea de manera directa y/o indirecta, y en especial el medio ambiente del cual dependen sus actividades económicas y de subsistencia han estado en riesgo de degradación. Dentro de este contexto, actualmente la Amazonía es una de las regiones más amenazadas debido al potencial económico de sus recursos naturales que posee.

En el año 2011 se paralizó el proyecto de construcción de la Central Hidroeléctrica Inambari, considerada la inversión más grande en la historia del Perú.  La paralización de este proyecto se debió a la no aprobación de su Estudio de Impacto Ambiental (EIA), el cual incluyó una evaluación muy superficial tanto de los ambientes acuáticos y sus impactos ambientales asociados, como de los impactos en las poblaciones cercanas (reubicaciones, cambio de actividad económica y de sustento,  degradación del hábitat, entre otros), y a todo esto se sumó un clima de desconfianza debido a la falta de información ante la consulta ciudadana de este tipo de proyectos. Consideramos importante repasar y hacer un análisis de algunos ejemplos de represas en la cuenca del Madeira (Brasil), lo cual nos va a permitir hacer un análisis con mayor profundidad en la propuesta Central Hidroeléctrica Inambari, analizando las flaquezas de su EIA, proponiendo las recomendaciones necesarias y describiendo los escenarios e impactos asociados a su posible construcción.

En 1989 se terminó de construir la represa Samuel, la primera represa en la cuenca del río Madeira. Samuel está ubicada en el río Jamari, un tributario de aguas claras que desemboca en el río Madeira cerca de la ciudad de Porto Velho, en el estado de Rondonia (Brasil), cuenta con un reservorio de aproximadamente 560 km2. En 2012 se terminaron de construir otras dos grandes represas en el mismo estado brasileño, Jirau y Santo Antonio, ambas localizadas en un tramo de cataratas o rápidos entre Porto Velho y la frontera con Bolivia en el mismo río Madeira. Con fines comparativos es importante mencionar que, en caso la represa Inambari se construya, ésta sería la más grande del Perú y la quinta más grande en América Latina. El área de su reservorio sería solamente el 70% del reservorio de la represa Samuel pero llegaría a producir casi 10  veces más energía. La descarga del río Madeira en la sección donde se ubican las represas Jirau y Santo Antonio es aproximadamente 20 veces mayor a la del río Inambari, sin embargo la represa Inambari produciría más de la mitad de la energía generada por cualquiera de estas dos represas del Madeira. Esta situación se explica principalmente por la topografía y la pendiente de esta región en los Andes, las cuales proporcionan una ‘caída de agua alta’. Una caída de agua más alta significa una descarga de agua mucho mayor a través de las turbinas, por tanto mayor generación de electricidad por volumen de agua. Con la construcción de más embalses sobre el río Madeira en Brasil y en la cachuela Esperanza en el río Beni en Bolivia es muy probable que se construyan otras represas en la cuenca Madre de Dios. Es decir, en el tramo ubicado entre Porto Velho y Puerto Maldonado que comprende poco más de 1,000 km de canal de río podrían existir cuatro grandes represas. Hasta ahora, la gran represa Inambari es la única planeada para los Andes del sur del Perú, aunque ya se ha mencionado la posibilidad de construir otras represas pequeñas en la misma cuenca.

En el Perú se ha propuesto la construcción de otras represas en las cuencas del Ucayali y Marañón, y éstas superan en número a las propuestas en la cuenca Madre de Dios. Es importante mencionar que en los Andes son muy común las estaciones hidroeléctricas pequeñas que suministran energía a pequeños pueblos y a las cuales se les ha prestado poca atención. Estas pequeñas hidroeléctricas consisten de una única tubería artificial a través de la cual el agua fluye y llega a una central eléctrica equipada con un generador. El agua utilizada normalmente proviene desde quebradas ubicadas varios cientos de metros aguas arriba de la central eléctrica.

Actualmente se viene actualizando el plan energético nacional, sobre el cual existe un importante debate sobre la cantidad de energía que el Perú realmente necesita. Se han propuesto otras fuentes de energía alternativa para los Andes, como la eólica y la solar, sin embargo éstas no parecen económicamente muy realistas en términos de las necesidades energéticas previstas,  teniendo en cuenta que la población del Perú se duplicará en los siguientes 40 – 50 años y el desarrollo industrial previsto incrementará la necesidad de energía. El uso de gas natural también ha sido propuesto como una alternativa a las represas hidroeléctricas.

Video Spda Acuerdo Energético Perú-Brasil: ¿Qué está en juego?