Estudios de Impactos Ambientales (EIA) de las represas del Madeira

Durante la etapa de análisis del EIA-RIMA en las Audiencias Públicas, el Ministerio Público del estado de Rondônia solicitó una evaluación científica independiente. En agosto 2006 nuestros científicos, Ronaldo Barthem y Michael Goulding, fueron invitados para evaluar las medidas de mitigación y compensación que se propusieron en el EIA-RIMA referidas a la ictiofauna (peces). El informe que se elaboró en noviembre 2006 permitió que IBAMA incluya dos aspectos con respecto a las comunidades de peces en las evaluaciones de impacto ambiental:

  • Las especies migratorias que son explotadas por la pesca comercial y de subsistencia.
  • Los estudios sobre la presencia de endemismo en las zonas de intervención.

Con estos temas incluidos, el proceso de discusión en las audiencias públicas se concentró en tres mayores aspectos de los ambientes acuáticos:

  • Acumulación de sedimentos.
  • Migración de peces (especial atención a los grandes bagres).
  • Mercurio.

Luego de estas consultas públicas el diseño de las hidroeléctricas cambió a un sistema que no necesita de la retención de grandes volúmenes de agua (embalse reducido) y se consiguió que el nuevo diseño incluya un sistema de “pasaje de peces” para no alterar el flujo, aguas abajo, de los sedimentos y deriva de huevos y larvas de los grandes bagres, y también para no interrumpir, aguas arriba, la migración de los peces adultos en el río Madeira.

Los costos relacionados a los impactos socio-ambientales de la construcción de una hidroeléctrica son divididos en costos de compensación y de mitigación. La compensación es un mecanismo financiero que busca recompensar los impactos ambientales que no son mitigables, los cuales deben ser identificados por los inversionistas durante el licenciamiento de la obra. Esta compensación incluye aspectos sociales y ambientales. La compensación social implica costos de expropiación de propiedades, construcción de infraestructura u otras instalaciones públicas, generación de otras actividades económicas cuando las originales son afectadas, o programas de asistencia técnica y proyectos de fortalecimiento institucional. La negociación de la compensación es hecha entre la empresa y las autoridades y comunidades locales. La compensación ambiental es definida por un comité del IBAMA, y el valor que se le asigna nunca es inferior a 0.5% de los costos totales de inversión.

Las medidas de mitigación son acciones que la empresa tiene que implementar para minimizar o eliminar los impactos ambientales generados durante y después de la ejecución de la obra. La mitigación debe ser identificada y planificada por los inversionistas durante el EIA-RIMA, además que el IBAMA debe evaluar y validar estas medidas para proceder con la concesión de la licencia ambiental. Se debe notar que en Perú no se exige esto.

La mayoría de las actividades de mitigación durante la construcción de la obra consisten en monitorear los cambios ambientales, sin embargo en algunos proyectos los programas de mitigación incluyen la implementación de obras como los canales de paso para peces.

Las principales acciones de mitigación propuestas para minimizar los impactos ambientales de los ecosistemas acuáticos estuvieron dirigidas a temas como la biodiversidad, las migraciones de peces y la pesca. Para conocer la biodiversidad se desarrollaron inventarios de la ictiofauna del área de impacto directo en busca de especies endémicas. Los inventarios de la ictiofauna fueron financiados y recibieron apoyo logístico de las dos compañías durante todo el tiempo del licenciamiento. Los peces fueron examinados e identificados por especialistas de la Universidade de Rondônia (en Porto Velho) y del Instituto Nacional de Pesquisas da Amazônia (INPA, Manaus). Así también se establecieron redes de especialistas internacionales de los diferentes grupos taxonómicos de peces existentes en el río Madeira con la finalidad de lograr identificar todos los ejemplares colectados. En algunos casos los especialistas externos visitaron la ciudad de Porto Velho para examinar la colección de peces, y en otros el material no identificado fue enviado hacia el laboratorio del especialista. Todo este proceso fue financiado por los inversionistas interesados en la construcción de las hidroeléctricas. Hasta el momento se han identificado más de 430 especies de peces pero ninguna de ellas ha sido considerada endémica para el área de impacto.