Licenciamiento ambiental

La construcción de estas hidroeléctricas necesitó de un proceso de licenciamiento ambiental que en Brasil se basa en una autorización oficial y obligatoria para implementar cualquier proyecto o actividad potencialmente degradadora o contaminante del medio ambiente. El IBAMA (Instituto Brasileiro do Meio Ambiente e dos Recursos Naturais Renováveis) es el representante del gobierno brasileño responsable del licenciamiento ambiental a nivel federal y está subordinado al Ministerio del Medio Ambiente. Durante todo este proceso de licenciamiento, el IBAMA debe consultar con los otros representantes del gobierno federal y estatal que están relacionados a temas medio ambientales, de salud, patrimonio histórico y comunidades indígenas. Los inversionistas tuvieron que obtener 3 diferentes licencias a lo largo de las diferentes etapas de la construcción: Licencia Previa (LP); Licencia de Instalación (LI) y Licencia de Operación (LO).  La Licencia Previa fue concedida en la fase preliminar del proyecto bajo tres consideraciones:

  • Ubicación aprobada.
  • Viabilidad ambiental evaluada.
  • Requisitos básicos identificados para ser atendidos en las siguientes fases de la implementación del proyecto.

Es decir, la LP establece las condiciones que deben ser tomadas en cuenta a lo largo del desarrollo del proyecto.

La Licencia de Instalación estuvo basada en especificaciones de planos, programas y proyectos aprobados y medidas de control ambiental. La ley establece que el plazo de validez de esta licencia no puede ser mayor a seis años desde iniciada la instalación del proyecto.

La Licencia de Operación autorizó el inicio del proyecto, para lo cual fue necesario haber confirmado que las dos licencias anteriores fueron obtenidas y aprobadas, y que las medidas de control ambiental hayan sido incluidas. El permiso del funcionamiento de todo proyecto de esta magnitud depende de que los detalles técnicos hayan sido aprobados y atendidos durante LP y LI. Esta licencia tiene una validez entre cuatro a diez años.

 El proceso de licenciamiento del Complejo Hidroeléctrico del río Madeira empezó en septiembre de 2004 con la publicación de los Términos de Referencia (TdR) para la elaboración del Estudio de Impacto Ambiental (EIA) y del Reporte de Impacto Ambiental (RIMA). Los TdR determinaron el procedimiento, los criterios y aspectos que deben ser incluidos en el RIMA. En este caso, los TdR fueron propuestos para analizar los impactos de las dos hidroeléctricas, Santo Antonio y Jirau, considerando una capacidad instalada de 6,450 MW y las líneas de transmisión para conexión al sistema nacional. Lamentablemente este análisis previo de impacto ambiental no consideró impactos acumulativos, que es el principal efecto (como resultado de un efecto mayor sinérgico) de estos proyectos de infraestructura. El EIA debe ser considerado como un documento técnico-científico que contiene un diagnóstico tanto del medio físico, biótico y socioeconómico; un análisis integral de los impactos ambientales del proyecto; la identificación de medidas de mitigación de los impactos negativos; y un programa de acompañamiento y monitoreo. Por otro lado, el RIMA debe ser un documento público que muestre toda la información obtenida y las conclusiones del EIA, además de ser presentado de forma objetiva y adecuada a la población. Estos documentos son el centro de discusión de las Audiencias Públicas y permiten que la comunidad interesada y/o afectada por el proyecto participe.