Otras infraestructuras

La palabra ‘infraestructura’, como actualmente se utiliza, es un término relativamente moderno que puede referirse a procesos tanto físicos como institucionales. Como término físico, infraestructura incluye al transporte, la energía, el manejo de agua, las comunicaciones, el manejo de residuos sólidos y el monitoreo de redes. Todos ellos tienen o deberían tener instituciones gubernamentales y privadas a distintos niveles que los ejecuten. En la cuenca Madre de Dios el mayor proyecto de infraestructura hasta la fecha se presentó dentro del sector transporte: la carretera Interoceánica Sur Perú-Brasil (Corredor Vial Interoceánico Sur Perú-Brasil) y la cuenca Inambari fue la cuenca principal usada para su construcción. En la cuenca Madre de Dios no existen grandes hidrovías o instalaciones portuarias modernas ya que existe muy poco comercio fluvial entre Perú y Bolivia o Brasil. El único aeropuerto se encuentra en la ciudad más grande de la cuenca, Puerto Maldonado, que recibe vuelos diarios desde Lima y Cusco.

La población de Madre de Dios depende tanto de la producción de energía térmica como hidroeléctrica. La red nacional de energía peruana no incluye la cuenca Madre de Dios y toda la energía hidroeléctrica que se utiliza en esta región del sureste peruano proviene de la pequeña represa de San Gabán (Central Hidroeléctrica San Gabán) ubicada en la cuenca Inambari. La reciente propuesta de construir una gran represa en la región andino-amazónica y en el piedemonte de la cuenca Inambari transformaría por completo no solamente la infraestructura energética de la cuenca Madre de Dios, sino también podría aumentar en un tercio la generación total del país.

La infraestructura para el manejo de agua en la cuenca Madre de Dios se encuentra en sus fases iniciales. La mayor parte del agua para uso doméstico, incluyendo el agua potable, proviene de pozos para los grandes centros urbanos y directamente de quebradas o ríos para los pueblos más pequeños. Las aguas residuales urbanas en general se descartan directamente a los ríos y sin ningún previo tratamiento. La población relativamente pequeña de la cuenca Madre de Dios puede ser considerada como el factor principal que hasta el momento ha limitado una contaminación generalizada de los ríos desde los principales centros urbanos. Aunque no se ha mencionado como tal, la propuesta represa Inambari probablemente podría ser utilizada para el control de las inundaciones de la parte baja del río Inambari, lo cual podría promover más agricultura y una extensión estacional de las operaciones de extracción de oro.

El manejo de residuos sólidos en la cuenca Madre de Dios es particularmente difícil debido a la falta de una infraestructura básica como a la eliminación no controlada de casi todos los residuos relacionados a la minería aurífera aluvial. Los ríos del piedemonte reciben grandes cantidades de sedimentos, y también de residuos de petróleo, basura, despojos de animales y otros contaminantes.

La infraestructura de monitoreo y de comunicaciones están estrechamente relacionadas, y para las condiciones de la geografía de la cuenca Madre de Dios, el establecimiento de estaciones meteorológicas y de monitoreo fluvial (nivel del río) debe considerarse como una prioridad. Sólo existen tres estaciones meteorológicas (Quincemil, San Gabán y Puerto Maldonado) con registros históricos de períodos relativamente cortos, lo cual no es representativo para una región climáticamente compleja como esta región de transición Andes-Amazonía. La información hidrológica de la región es aún mucho más escasa y la existente ha sido recogida únicamente por científicos que han desarrollado estudios biológicos.

El manejo de las cuencas hidrográficas, comúnmente llamada Manejo Integral de Cuencas, representa un marco conceptual muy importante para la planificación ambiental. La definición varía dependiendo del nivel y tamaño de la cuenca, así como de la complejidad biológica, física, cultural y política. Definiciones muy específicas resultan ser a menudo muy idealistas y poco realistas, como por ejemplo cuando se requiere que todas las partes interesadas tengan que ponerse de acuerdo en una única visión en común. Esto es improbable que ocurra, especialmente en cuencas como Madre de Dios e Inambari que actualmente están experimentando un rápido desarrollo que incluye muchas actividades económicas ilegales, y más aun sin una infraestructura institucional presente en el lugar que guie el manejo integral de cuencas. No obstante, al considerar los nuevos grandes proyectos de infraestructura como la represa Inambari, es crucial que se tomen los primeros pasos, como la instalación de redes de monitoreo, especialmente estaciones meteorológicas e hidrológicas, con la finalidad de llevar a cabo a varios niveles una adecuada y significativa evaluación de impacto ambiental (EIA). La integración de los sectores involucrados en el manejo de agua y la protección de la biodiversidad representa también un gran desafío debido a que estos dos grupos suelen trabajar por separado con muy poca comunicación entre ellos. Teniendo en cuenta el rápido desarrollo de infraestructura que está ocurriendo en la región andino-amazónica y la gran cantidad de represas y carreteras propuestas, no es realista suponer que es posible construir en el corto plazo una adecuada gobernanza ambiental y capacidad científica a nivel departamental y distrital. Por lo tanto, en lugar de intentos por implementar modelos muy complejos, es necesario considerar enfoques más prácticos para el manejo de cuencas. Algunos de estos enfoques relacionados con las cuencas Inambari y Madre de Dios se presentan en la otra sección.