Escenarios e impactos de la CHI

Llegar a entender los impactos potenciales de una represa de grandes dimensiones en la región andino-amazónica representa un gran desafío ya que los datos hidrológicos, climatológicos y biológicos existentes son muy limitados. La situación se agrava mucho más si incluimos los grandes impactos ya ocasionados ​​por la minería aurífera y, en menor medida, lo causados por la reciente construcción de la Carretera Interoceánica. Además de entender los efectos de cada una de estas actividades por separado, el mayor reto es llegar a identificar cómo la minería, las represas y las carreteras van a producir grandes impactos de manera sinérgica en la cuenca Madre de Dios, de tal manera que se puedan implementar las medidas de manejo adecuadas. A continuación presentamos los posibles efectos sinérgicos de la propuesta CHI, enfocándonos en los efectos del mercurio, gases de efecto invernadero, sedimentos, producción de peces en el reservorio, la diversidad de peces y la pesca.

La contaminación por mercurio ha recibido mucha atención debido a las grandes cantidades utilizadas para amalgamar el oro, las mismas cantidades luego son depositadas en las quebradas y ríos de la cuenca Madre de Dios. A pesar de las grandes cantidades de mercurio que se depositan en el agua, de las cantidades adicionales depositadas desde la atmósfera, y además de la contaminación directa como parte del proceso de amalgamación, los niveles de mercurio en términos generales en la cuenca Madre de Dios son similares a los de la mayor parte de la cuenca amazónica. La metilación es el proceso biológico  que permite que el mercurio ingrese a formar parte de las cadenas alimenticias y se lleva a cabo en ambientes sin oxígeno (ambientes anóxicos). Es poca la metilación que se lleva a cabo en los ríos y quebradas de la cuenca Madre de Dios debido a una combinación de factores como el alto contenido de sedimentos en las aguas, la falta de materia orgánica en el fondo, y la escasa presencia de ambientes anóxicos. Por el contrario, la creación de un reservorio profundo, como el propuesto para la represa Inambari, creará un medio ambiente anóxico en el fondo junto con capas de detrito y materia orgánica, condiciones necesarias para la metilación. Se espera que este reservorio sea altamente productivo debido a su alto contenido de nutrientes andinos y agua relativamente clara que permitirá una alta producción de fitoplancton. Esto a su vez dará lugar a una alta producción de peces, pudiendo convertirse este reservorio en el único cuerpo de agua léntico (tipo lago) más productivo en la Amazonía occidental. Sin embargo, una grave contaminación por mercurio en el reservorio (>2 ppm) podría ocasionar que este potencial pesquero pierda mercado, o si es consumido, convertirse en una amenaza para la salud humana, especialmente para las mujeres embarazadas. Será imprescindible controlar la extracción de oro en zonas ubicadas aguas arriba del reservorio en caso se piense manejar y administrar este potencial pesquero con fines de consumo humano.

Con la construcción de la represa Inambari se espera un aumento significativo en la emisión de gases de efecto invernadero procedentes de la Amazonía. El consumo de oxígeno disuelto en el proceso de descomposición combinado con una casi permanente estratificación térmica de la columna de agua del reservorio, darán lugar a una capa de fondo profunda desprovista de oxígeno, y a la generación de cantidades significativas de metano disuelto, un gas de efecto invernadero con un potencial de calentamiento global 23 veces mayor que la del CO2. Ambos gases serán liberados de la superficie del reservorio por difusión, es decir, desde una región de alta concentración (el agua) a una de baja concentración (el aire). El metano (CH4) también será liberado en cantidades significativas y en forma de burbujas desde secciones del reservorio con menos de 10 metros de profundidad. Además, el metano y CO2 también serán liberados aguas abajo de la represa, tanto por desgasificación rápida (eliminación de los gases directamente del agua) a partir de la descarga en la salida de la turbina, como por difusión a partir de la superficie del canal del río aguas abajo. Si la mayor parte del bosque montano no se elimina antes de llenar el reservorio, en su primer año de funcionamiento la represa Inambari podría llegar a emitir el 3,5% del total de gases de efecto invernadero anuales liberados de todos los reservorios hidroeléctricos del mundo, y el 14% de todos los que actualmente existen en la Amazonía.

Una vez que el reservorio Inambari se ha llenado, los sedimentos inicialmente se acumularán en los lugares de descarga de los tributarios, donde se van a generar extensas llanuras aluviales tipo delta. Los ambientes acuáticos resultantes asociados con estas formaciones de depósitos de sedimento también pueden resultar ser una fuente significativa de gases de efecto invernadero, como también un sitio importante para la metilación del mercurio. La minería de oro aluvial que ocurre aguas arriba de la propuesta represa está restringida a los estrechos y escasos ambientes inundables que existen. Estos extensos depósitos de sedimento aluvial en el reservorio proporcionarán también un ambiente ideal para la minería aluvial, probablemente generando una rápida expansión de la minería de oro en el reservorio. La actividad minera que existe aguas arriba del reservorio en las llanuras de inundación y terra firme podrían también incrementar en gran medida los aportes de sedimentos totales en el reservorio, agravando los problemas de sedimentación y potencialmente reduciendo la vida útil del reservorio. El propuesto embalse va a atrapar la mayor parte de los sedimentos transportados tanto en suspensión como en el fondo que provienen de las partes más altas, reduciendo considerablemente el aporte de sedimentos al sistema fluvial aguas abajo. El agua, por otro lado, continuará fluyendo fuera del reservorio. Esta combinación de un menor aporte de sedimentos y un permanente flujo de agua puede resultar en una alta erosión y la pérdida definitiva de importantes hábitats de sedimentación en los canales principales del río Inambari aguas abajo de la represa. La adición de grandes volúmenes de sedimentos finos producto de la minería aurífera desarrollada aguas abajo podría tener el efecto contrario. Bajo condiciones de descargas reducidas, es muy probable que este material se acumule y conlleve a un aumento en la sedimentación y agradación del canal.

Luego del represamiento también se espera una reducción en la magnitud y frecuencia de los pulsos de inundación, y es probable que tengan un impacto significativo en la estructura y dinámica de la llanura inundable del río aguas abajo. Las partes bajas del río Inambari, que actualmente quedan inundadas en muy pocas oportunidades, probablemente quedará completamente aisladas del cauce principal del río luego del represamiento. La vegetación inundable que se adapta a la inundación periódica o aniveles altos de agua subterránea probablemente desaparecerá después de unas pocas décadas, eventualmente podría ser sustituida por bosques más maduros de terra firme, si es que aún la deforestación a causa de la expansión agrícola no ha desaparecido estos bosques. Asimismo, es muy probable que la fertilidad del suelo, mantenida actualmente por las inundaciones anuales, disminuya con el tiempo luego del represamiento, lo cual podría reducir la producción agrícola.

Es poco probable que la represa Inambari conlleve a la extinción masiva de especies de peces. Por lo que se conoce, casi todas las especies de peces de la cuenca Inambari también se encuentran en otras sub-cuencas. Es muy probable que ocurran extinciones locales, especialmente si los hábitats acuáticos son destruidos, contaminados, o aislados, esto último de gran riesgo para las especies migratorias. A juzgar por la tendencia histórica de introducir especies exóticas en aguas andinas, la creación de un gran reservorio de al menos 300 km2 representará un ambiente artificial muy tentador para la introducción de especies foráneas como la tilapia, la carpa, y una amplia variedad de otros organismos adaptados a sobrevivir en aguas que pueden oscilar entre 23°-26°C, lo que es ideal para muchas especies tropicales o subtropicales. Los parásitos también podrían introducirse junto con sus hospederos, o plagas de amplia distribución tales como el caracol Physa acuta. El jacinto de agua, los helechos acuáticos (Azolla) y otras plantas flotantes que se encuentran en las tierras bajas probablemente también pueden introducirse y traer consigo microorganismos que, a partir del reservorio, podrían sobrevivir en aguas andinas debido a la presencia de este lago artificial.

La represa Inambari estaría localizada justo aguas arriba de un rango de elevación donde muchas especies de peces probablemente desovan. Las posibles especies migratorias que se desplazan extensas distancias incluyen a los grandes bagres como el dorado y la mota flemosa, bagres locales como las doncellas y el puma zúngaro, y peces de escama como el sábalo, el sábalo macho, el boquichico y otras especies cuya ecología es poco conocida. Las fotografías de estas especies se pueden apreciar en el catálogo de peces. Los peces migratorios son muy sensibles a las aguas contaminadas, incluso si ellos fueran capaces de reproducirse, los cambios en la química del agua y la temperatura así como modificaciones del hábitat como resultado sinérgico del represamiento del río y las operaciones de extracción aurífera podrían tener efectos muy perjudiciales en los huevos y larvas recién eclosionadas. Además del envenenamiento directo por ácido sulfhídrico causado por la liberación de agua putrefacta durante los primeros años o décadas desde el reservorio, los cambios en los patrones tanto de descarga como de sedimentos, y los cambios en el pH pueden interrumpir las señales ambientales que utilizan estos peces para identificar el momento exacto de desove.

Las principales zonas de extracción pesquera en la cuenca Madre de Dios se ubican debajo de la confluencia de los ríos Inambari y Madre de Dios, y en las ciudades de Puerto Maldonado y la localidad de Laberinto. Si las especies migratorias practican el “homing”, término en inglés que refiere al comportamiento de especies que retornan a reproducirse a los tributarios donde nacieron, entonces uno de los principales efectos de la represa Inambari sería la eliminación aguas abajo de una de las principales zonas de desove de la cuenca. Existen probablemente 10 a 15 especies de peces que migran hasta zonas de la cuenca ubicadas más arriba de la localidad propuesta para la represa. Es casi seguro que la altura de la represa y los costos no permitirían la construcción de ningún tipo de escaleras o pasos para peces.