Diversidad y migraciones de peces

En términos de biodiversidad, los peces son sin duda el grupo de vertebrados más diverso en la cuenca Inambari, y probablemente serían “especies clave” para evaluar los impactos acuáticos tanto en el sitio de la represa como aguas abajo. Considerando que los dos mayores afluentes del río Inambari se ubican justo aguas arriba del sitio propuesto para la construcción de la represa, esta ubicación corresponde a la zona donde existen las comunidades de peces más diversas en la parte andina de la cuenca Inambari arriba de los 300 msnm, lo cual se conoce a partir de los muestreos de peces ya realizados y depositados en el Museo de Historia Natural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Lima.

Parece poco probable que la represa Inambari pueda dar lugar a la extinción masiva de especies de peces. Por lo que se conoce, casi todas las especies del Inambari también se encuentran en otras sub-cuencas. Hasta ahora solamente una especie aparece como la única que existe únicamente en la cuenca del Inambari. Además cabe señalar que no conocemos nada acerca de las especies subterráneas, las únicas especies que podrían tener una distribución limitada. De los géneros existentes en la cuenca Inambari de los cuales se conoce la existencia de especies ciegas subterráneas en otras partes de los Andes o el Neotrópico se encuentran carácidos (Astyanax) y bagres (RhamdiaPimelodellaAstoblepus, and Ancistrus). Podría producirse una extinción local ocasionada por las aguas del reservorio si los hábitats de especies subterráneas quedan sumergidos bajo decenas y hasta cientos de metros de agua. Por último, se debe tener en cuenta que no existen clasificaciones modernas para la mayoría de los géneros de peces que se encuentran en la cuenca Inambari, y se puede esperar que tal vez hasta el 50% de los nombres científicos cambiarán una vez que se desarrollen revisiones taxonómicas, con lo que posiblemente resultará en la posible identificación de especies endémicas o subespecies.

Las extinciones locales son altamente probables, especialmente si se destruyen los hábitats, o se contaminan, o el acceso a ellos se interrumpe, como es el caso de los hábitats de reproducción de las especies migratorias. Históricamente existe una tendencia de introducir especies exóticas en los ambientes acuáticos andinos, y la creación de un gran reservorio o embalse de por lo menos 300 km2 de superficie representará un ambiente artificial “ideal” para la introducción de especies exóticas como la tilapia, la carpa, y una amplia variedad de otros organismos que pueden sobrevivir en aguas con temperaturas entre 23º y 26º C, rango adecuado para muchas especies tropicales o subtropicales. Muchos parásitos también se introducirían junto con sus hospederos, los cuales podrían afectar a las especies nativas de peces y crustáceos, con consecuencias devastadoras como la ocurrida en el Lago Titicaca. Plagas de amplia distribución, como el caracol Physa acuta, ya se encuentran presentes en las partes altas de los Andes y es muy probable que alcancen al embalse de alguna manera u otra. El jacinto de agua, los helechos acuáticos (Azolla), y otras plantas flotantes que se encuentran en las tierras bajas probablemente también pueden introducirse y traer consigo microorganismos que, a partir del embalse, podrían sobrevivir en aguas andinas debido a la presencia de este lago artificial.

Migraciones de peces
La represa Inambari se encontraría justo en la zona de influencia del área de reproducción de muchas especies de peces migratorios. Dentro de las especies que se desplazan largas distancias se encuentran los llamados bagres migratorios Goliat, como el dorado y la mota flemosa, otros bagres como las doncellas, algunos peces de escama como los sábalos, sábalo macho, boquichicos, y otros cuya ecología es poco conocida. Los peces migratorios son muy sensibles a las aguas contaminadas e incluso si algunos tuvieran éxito y lograran desovar, los cambios en la temperatura y química del agua, las modificaciones del hábitat ocasionadas por el represamiento del río y las operaciones auríferas, podría tener un impacto negativo sobre los huevos y las larvas recién eclosionadas. Además de un envenenamiento directo, causado por el ácido sulfhídrico generado por la materia orgánica en descomposición que se generará en el fondo del embalse en los primeros años, los cambios en los patrones de descarga, de transporte de sedimentos y cambios en el pH, podrían interrumpir y alterar drásticamente las señales naturales que controlan directamente la temporada anual de desove de los peces.