Análisis del Estudio de Impacto Ambiental (EIA)

La principal deficiencia en el EIA de la CHI fue considerar reiteradamente una definición muy limitada de la zona de impacto directo o “área de interés”. Al limitar el área de impacto directo a la zona inmediatamente debajo de la represa, automáticamente se ignoran los posibles impactos de mayor escala con respecto a calidad de agua, humedales y cuencas. Los principales aspectos sobre biodiversidad  y la evaluación de los peces migratorios también fueron muy deficientes en términos de escala y enfoque.

Cualquier EIA realista debe incluir los posibles impactos sinérgicos generados por la minería y las represas, así como también el impacto de las carreteras y el desarrollo agrícola de la región. Para un futuro EIA, el Ministerio del Ambiente (MINAM) necesitará tomar un papel más activo en la definición de la zona de impacto, directo e indirecto, la cual debe estar basada en criterios ecológicos. Es especialmente importante considerar el hecho que la cuenca Inambari es ahora el foco de la fiebre del oro y muchos impactos de esta actividad, como el mercurio y la contaminación por sedimentos, se verán magnificados si se construye una represa asociada a un reservorio de gran capacidad.

Aparentemente ni el Ministerio de Energía y Minas (MEM) ni el MINAM han definido el periodo mínimo de datos o seguimiento de registros hidrológicos que se necesitan para entender el régimen hidrológico de la cuenca donde una represa pueda ser construida. Esto tampoco es mencionado dentro de los Términos de Referencia. Los datos básicos serían colectados después que la construcción de la represa comience o termine, lo cual limita mucho más el valor que representa este EIA de Inambari.

El EIA de la propuesta represa Inambari  solamente incluyó excursiones de pocos días con muy pocos sitios de colecta de datos, lo cual no refleja en realidad la estacionalidad de los eventos hidro-climatológicos de la cuenca. Esta escasa información “de campo” tampoco permite una predicción acertada de los posibles impactos ecológicos  de la represa. Considerando las condiciones tropicales de la región, se necesitará un mínimo de dos años para entender su dinámica hidrológica y ecología básica. Asimismo, es importante entender la necesidad de evaluar datos hidrológicos y climáticos registrados y recogidos en diferentes zonas y a diferentes elevaciones en las cuencas de los ríos Inambari y Madre de Dios.

Términos de Referencia del EIA

Los Términos de Referencia (TdR) son documentos que se generan inmediatamente después que un proyecto ha sido propuesto, como el de una represa por ejemplo. En los TdR se definen los objetivos, quiénes son las partes involucradas, así como un plan y cronograma financiero. Los Términos de Referencia necesarios que se presentaron para el EIA de la represa Inambari no fueron precisos, ignorando en su mayoría lo poco que el Ministerio del Ambiente, las organizaciones no gubernamentales y el público en general sugirieron. Nosotros consideramos que los TdR para cualquier otra evaluación de la cuenca del Inambari deben incluir como mínimo lo siguiente:

1) Establecer como requisito muy importante un mínimo de registros históricos hidrológicos y climáticos de las cuencas Madre de Dios e Inambari. De no contar con tal información, se debe instalar de manera inmediata estaciones de registro en los tributarios principales y a diferentes elevaciones con la finalidad de obtener por lo menos 2 años de datos e información sólida para el EIA. Tanto el MINAM como el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (SENAMHI) deben involucrarse para desarrollar este aspecto y establecerlo como un requisito antes de emitir cualquier otra licencia para represas en la región.

2) Definir el número necesario de científicos altamente calificados (títulos y experiencia), quienes se encargarán de coordinar esta gran empresa científica. No se descarta la participación de científicos de diferentes especialidades con quienes se pueden integrar componentes importantes como calidad del agua, climatología, biodiversidad y los impactos humanos actuales.

3) Determinar las principales bases científicas para definir zonas ecológicamente significativas que permitan medir los impactos directos e indirectos, los cuales incluyan la evaluación de la calidad de agua e impactos en los humedales y en las cuencas, tanto aguas arriba como aguas debajo de la ubicación de la represa.

4) Requerir información ecológica para justificar el período de estudio, el cual no debe ser menor de dos años, para que permita estimar y evaluar aspectos críticos tales como el ciclo de sedimentos y de nutrientes, así como las migraciones de los peces, y relacionar todos estos factores a los niveles de agua y valores de descarga.

5) Participación directa del MINAM en todo el proceso de elaboración de los TdR, incluyendo su versión final para su aceptación.

6) Definir un marco para desarrollar debates públicos que evalúen los TdR.

  Recomendaciones para el EIA

 En reiteradas oportunidades se ha mencionado que los estándares de los Estudios de Impacto Ambiental (EIA) deben adoptarse a partir otros casos ya sean nacionales y/o extranjeros. Sin embargo es muy importante considerar que ciertos estándares deben priorizarse y más aun, adaptarse al sistema Inambari, de lo contrario simplemente se obtendrán evaluaciones muy generales y superficiales que ni van a representar ni dar a entender de manera precisa la dinámica ecológica de la cuenca Inambari. Bajo estas consideraciones y con la finalidad de enfocar una discusión realista, queremos sugerirlos siguientes puntos guía que incluyen temas como escala, capacidad e impactos.

 1.       Definición del área de impacto directo

Consideramos que para definir el área de impacto directo se deben incluir dos factores principales: el ciclo hidrológico y las migraciones de peces. El nivel de agua y el de sedimentos deben ser los dos principales criterios para definir el área hidrológica de impacto directo. La represa Inambari y demás represas  que muy probablemente se construirán aguas arriba, sin duda van a alterar el ciclo hidrológico entre las cabeceras y la desembocadura del río Inambari. No se tiene muy claro en qué medida la alteración del ciclo de los sedimentos podría afectar los ríos Madre de Dios, Beni y Madeira, sin embargo por lo menos se debe tener como referencia toda la cuenca del Inambari como la superficie mínima absoluta que va a recibir impactos directos e indirectos por la alteración de los ciclos de sedimentos. Es bien sabido que los peces que desarrollan extensas migraciones utilizan el río Inambari. Algunas de estas especies tienen ciclos de vida que incluyen viajes hasta la desembocadura del río Amazonas. Otras especies de migraciones menos extensas se desplazan dentro de las cuencas Madre de Dios y Beni, por tanto para el caso de las especies migratorias la zona de impactos indirectos debe incluir al menos la cuenca del Madeira, sin dejar de considerar los efectos en conjunto que producen las represas Inambari y Madeira.

 2.       La represa de Inambari e impactos asociados

 En primer lugar debemos mencionar que las represa Inambari no puede separarse delos otros impactos que actualmente existen en la cuenca Inambari, pues la represa va a representar un receptáculo de los impactos de todas las actividades que ocurren aguas arriba y a la vez un generador de impactos sinérgicos aguas abajo. La evaluación de los impactos biológicos debe incluir calidad de agua, humedales, subcuencas, y biodiversidad. Actualmente la minería aurífera y la ganadería son las principales actividades que causan impactos en la región del piedemonte, además de las nuevas carreteras. La represa Inambari sin duda afectará a estas actividades en forma negativa y positiva, efectos que también deben ser considerados.

Se debe prestar especial atención a elementos como mercurio, pesticidas, productos químicos del procesamiento de coca, y otros elementos tóxicos, los cuales, asociados a las cantidades excesivas de sedimentos provenientes de las operaciones de extracción de oro, podrían llegar a concentrarse en el reservorio de la represa e impedir posibles usos positivos del nuevo embalse, tales como la producción pesquera y la recreación.

 3.      El ciclo hidrológico

Los EIA deben incluir como principal prioridad las estimaciones del ciclo hidrológico, especialmente con respecto a las cantidades de descarga de agua y de sedimentos, y con datos que incluyan al menos un período de dos años hidrológicos. Para ello es necesaria la instalación de una red de estaciones de registro de datos digitales al menos en 20 lugares y que incluyan registros a diferentes elevaciones, así como ampliar la actual red de estaciones meteorológicas. Esta responsabilidad deberá estar compartida entre los inversionistas de la represa y el Ministerio del Ambiente (MINAM).Todos los datos y resultados obtenidos deben ser transparentes con la finalidad de fomentar un debate científico riguroso acerca de los posibles impactos ambientales a ocurrir. No debe descartarse el posible efecto del cambio climático como un elemento más que pueda intensificar los efectos antropogénicos.

 4.       Los peces migratorios

 Un estudio serio sobre los peces migratorios requerirá por lo menos dos años de trabajo de campo para poder estimar la relación entre la producción de huevos, juveniles y adultos tanto aguas arriba como aguas abajo del sitio propuesto para la represa. Ya se tiene conocimiento que las especies que desarrollan extensas y medianas migraciones alcanzan zonas del río que van más arriba del sitio propuesto para la construcción de la represa. Nada se sabe aún sobre las migraciones locales en las quebradas y pequeños tributarios que drenan las laderas de montaña, sin embargo ya hemos postulado su presencia en esta región. Las escaleras para peces, medida de mitigación muy utilizada en otros estudios sobre represas, no tiene mucho sentido en el caso de Inambari si consideramos la altura de la represa. Los EIA por lo tanto deben incluir datos sobre los peces migratorios de las cuencas vecinas con la finalidad de determinar si la pérdida que pueda ocurrir con respecto a especies migratorias en Inambari puede tener medidas de mitigación en otros lugares.

 5.      La diversidad de peces

 Los peces deben ser considerados como el principal grupo acuático y especies clave en la evaluación de los posibles efectos en los sistemas fluviales ya que son el grupo de vertebrados acuáticos más diverso del planeta y los que cuentan con comportamiento migratorio. Aún no se han desarrollado muestreos de peces en la mayor parte de la cuenca alta del río Inambari en Puno, lo cual debe llevarse a cabo antes que la gran represa se ​​construya en el piedemonte. La sección del río Inambari arriba de la confluencia del río San Gabán es relativamente extensa y recibe muchos tributarios pequeños que drenan la Cordillera de Carabaya, por lo tanto allí podrían existir especies endémicas.

Para ayudar a cuantificar los impactos de la represa en la biodiversidad acuática, así como establecer una línea base de la biodiversidad y determinar el tipo de compensaciones, se debe considerar un estudio genético de las especies en la cuenca Inambari por zonas de elevación y desarrollar comparaciones con las mismas especies en las cuencas vecinas como el Tambopata, Alto Madre de Dios y Manu.

6. Desarrollar modelos de la productividad del reservorio

El gran lago artificial que se formaría al construir la represa Inambari sería potencialmente muy productivo debido a una combinación de factores tales como la acumulación de grandes aportes de nutrientes andinos y una columna de agua relativamente transparente que favorecería una elevada producción primaria. Actualmente los ríos Inambari y Araza, que se ubican aguas arriba de la represa, tienen aguas muy turbias durante todo el año debido a las operaciones de extracción de oro que allí se desarrollan. En condiciones normales, estos ríos transportan agua relativamente clara durante la mayor parte del año, por lo tanto se puede sugerir que si no hubiese extracción de oro en la zona este lago artificial podría llegar a ser altamente productivo, y posiblemente muy adecuado para especies de consumo o de pesca deportiva, así como también para la crianza de peces en jaulas u otras formas de acuicultura. Los EIA deben estimar de qué manera la extracción aurífera y otras actividades podrían dañar la potencial productividad del reservorio de manera que se puedan tomar las medidas de mitigación más adecuadas.