Nevados y glaciares

Clasificación Ramsar: Humedales de la tundra -incluye charcas y aguas estacionales originadas por el deshielo-.

Ramsar no reconoce los glaciares como un tipo específico de humedal, pero queremos separar a los glaciares aquí por su potencial importancia para los humedales del altiplano y por su rol para entender mejor el cambio climático en los Andes. En las últimas décadas los 834 glaciares registrados para las cordilleras de Vilcanota, Carabaya y Apolobamba han representado una extensión aproximadamente de 600 km2. Recientemente estos glaciares han comenzado a disminuir su cobertura debido al incremento de las temperaturas. Si todos estos glaciares se derritieran al instante el volumen total de agua sería aproximadamente igual a la descarga promedio de la desembocadura del río Amazonas en 5-8 segundos. Evidentemente es una contribución mínima que demuestra que el deshielo tiene muy poca influencia en el gran río Amazonas.

La cordillera de Vilcanota, con 468 glaciares, contiene la segunda concentración más alta en el Perú. La cordillera Blanca en la cordillera Central tiene 722 glaciares. El rango de espesor de las capas de nieve reportado para los glaciares en las cordilleras del sur es aproximadamente 18-29 metros, que corresponden a un volumen total de hielo de 11 hasta 17 millones m3.

Sobre los 4,000 msnm ocasionalmente ocurren tormentas de nieve, sin embargo a estas elevaciones la nieve no se acumula en la superficie por más de algunos días.

La línea de nieve permanente promedio suele ubicarse a mayores elevaciones (5,800 msnm) en el sur de Perú que en zonas cerca de la línea ecuatorial (4,600 msnm), debido a las temperaturas promedio que son ligeramente superiores en el norte del país. Esta anomalía se explica por la mayor aridez de los Andes del sur del Perú. La mayor parte de la nieve cae en las cordilleras de la cuenca Madre de Dios entre octubre y abril, no cuando está más frío sino cuando hay mayor disponibilidad de vapor de agua.

Excepto por los glaciares, las capas de nieve son relativamente delgadas, probablemente menores a un metro. En agosto la mayor parte de la nieve se ha derretido, excepto a elevaciones mayores donde están los glaciares. La caída de nieve en la cuenca del Madre de Dios y en todas las zonas de cabeceras andino-amazónicas es mínima como para tener un impacto significativo en el nivel de los ríos en la llanura amazónica. Sin embargo, el deshielo es probablemente importante para las quebradas, turberas y praderas andinas.