Ríos y arroyos permanentes

Clasificación Ramsar: Ríos/arroyos permanentes -incluye cascadas y cataratas-.

La cuenca Madre de Dios dispone de muchos ríos y arroyos permanentes (los arroyos son conocidos localmente también como “quebradas”), esto se debe a la alta precipitación que ocurre en la llanura amazónica y a los extremos niveles de precipitación que se producen en los flancos orientales de la Cordillera de Carabaya. Si consideramos la superficie real de agua en la cuenca, los ríos y arroyos permanentes representan el tipo de humedal predominante en las cuencas Madre de Dios e Inambari. En la clasificación Ramsar la amplia llanura inundable no está incluida como parte de la categoría “Ríos/arroyos permanentes” pero está considerada dentro de otras categorías, dependiendo del tipo de vegetación. Los principales ríos de la cuenca Madre de Dios cubren una superficie total aproximada de 92,721.61 km2.

Debajo de los 500 msnm todos los grandes ríos poseen aguas con alto contenido de sedimento y químicamente alcalinas (pH alrededor de 7.0). Por encima de los 400 msnm estos mismos ríos por lo general tienen aguas claras durante la mayor parte del año y se cargan de mucho sedimento únicamente cuando ocurren lluvias intensas. No obstante, las operaciones de extracción de oro han producido un incremento de la turbidez de las partes altas y bajas de los ríos Inambari y Araza, y de muchos de sus pequeños arroyos tributarios.

Arroyos de agua negra que son químicamente ácidos ocurren únicamente en la llanura amazónica y por lo general son cuerpos de agua bastante pequeños a menudo asociados a los aguajales. La cuenca Inambari posee algunos de estos hábitats.

Debido a la velocidad de la corriente, la mayoría de los ríos más grandes de selva baja transportan grandes cantidades de madera (troncos de árboles, ramas) como consecuencia de la erosión que ocurre en las partes más altas, en terrazas y suelos aluviales. Algunos pequeños canales del cauce principal de estos grandes ríos se llegan a cerrar durante la época seca debido a la acumulación de grandes cantidades de madera, conocidas localmente como “palizadas”, las cuales inicialmente son trasladadas durante la época de lluvias y luego abandonadas debido la poca velocidad del agua durante la época seca. Durante casi todo el año se produce traslado de madera “sumergida”, la cual genera peligros para la navegación.

No existen verdaderas cascadas o cataratas en las tierras bajas de la cuenca Madre de Dios en Perú. Las cataratas también son relativamente raras en los grandes ríos del piedemonte. Las más conocidas se encuentran en la cuenca alta del Tambopata (los rápidos del río Távara) que son utilizados principalmente para el rafting y excursiones ofrecidas por las empresas de ecoturismo. La presencia de cascadas en algunas quebradas es relativamente común en zonas escarpadas de los Andes entre 700 y 3,000 msnm , y a menudo forman parte del paisaje del bosque montano lluvioso.